miércoles, 5 de noviembre de 2014
lunes, 3 de noviembre de 2014
domingo, 2 de noviembre de 2014
martes, 28 de octubre de 2014
martes, 21 de octubre de 2014
Fotografía expuesta en el marco de la feria del libro de San Isidro el 4 y 5 de octubre de 2014
Foto: Mario Goldenberg
"Luz a través del muro"
Homenaje a Julio Cortázar
Rayuela, cap. 147
“¿Por qué tan lejos de los dioses? Quizá por preguntarlo. ¿Y qué? El hombre es el animal que pregunta. El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas. ¿Qué epifanía podemos esperar si nos estamos ahogando en la más falsa de las libertades, la dialéctica judeocristiana? Nos hace falta un Novum Organum de verdad, hay que abrir de par en par todas las ventanas y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay que tirar también la ventana, y nosotros con ella. Es la muerte, o salir volando. Hay que hacerlo, de alguna manera hay que hacerlo.”
El genio de Xul Solar
Jorge Luis Borges define a su amigo Xul Solar como "uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época".
La radical singularidad de Xul Solar, uno de los pintores argentinos más importante del siglo XX, fue acompañada de una continua labor como inventor; la frase que tempranamente nombra su suplencia es "Me haré un mundo"
Hia tu preVer
1962 - Témpera
El autor sitúa el intento de "hacerse un mundo" para el artista, contextualizando la figura de Xul Solar con la maestría de Jorge Luis Borges. [*]
Xul Solar fue uno de los pintores argentinos más importantes del siglo XX. Nacido en 1887, como Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari; en 1912 inicia un viaje a Oriente, que lo lleva imprevistamente a Europa; es allí donde empieza a firmar sus cuadros como Xul Solar, conoce a Paul Klee, a Emilio Pettoruti. Expone en muchas ciudades europeas, hasta que vuelve a Buenos Aires en 1924. Amigo de Jorge Luis Borges, por muchos años; comparten a Blake, a Swedenborg, la filosofía oriental, el budismo, intensos diálogos, hasta que una diferencia política, el peronismo, enfría su amistad a partir del ´46. Después de su muerte en 1963, Borges vuelve a recordar su admiración por Xul Solar en numerosas conferencias, reconociéndolo como hombre de genio y "...uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época".
Borges lo define como "un hombre versado en todas las disciplinas, curioso de los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitología, panajedrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad".
Esta generosa definición de Borges, sitúa un rasgo de Xul, su indulgente ironía, es cierto que su modo de ironizar era benévolo, no sarcástico. Jacques-Alain Miller plantea que la ironía, a diferencia del humor que pasa por el Otro, "no es del Otro, es del sujeto y va contra el Otro. ¿Qué dice la ironía? Dice que el Otro no existe, que el lazo social es, en el fondo, una estafa".
De sí mismo nos dice, en el Mundo argentino [1] "Soy campeón del mundo de un juego que nadie conoce todavía: el panajedrez; soy maestro de una escritura que nadie lee todavía; soy creador de una técnica, de una grafía musical que permitirá que el estudio de piano, sea posible en la tercera parte del tiempo que hoy lleva estudiarlo. Soy director de un teatro que todavía no funciona. Soy el creador de un idioma universal: la panlengua, sobre bases numéricas y astrológicas, que contribuirá a que los pueblos se conozcan mejor. Soy creador de doce técnicas pictóricas, algunas de índole surrealista y otras que llevan al lienzo el mundo sensorio, emocional que produce la escucha de una audición musical." Creador de una lengua para la América latina: el neocriollo con palabras, sílabas, raíces de las dos lenguas dominantes: el castellano y el portugués.
Creador de juegos que nadie juega, padre de lenguas que nadie habla, director de un teatro que todavía no funciona, su dispositivo de invención está acompañado de un todavía no.
En un texto de 1910, una noche de octubre, quien era todavía Oscar Alejandro Agustín Schulz Solari, termina diciendo: "-Oh, ¿qué manos, qué llamadas me llevarán al aire puro, al sol radioso y al satisfecho mediodía? En esta lucha angustiosa me haré veterano; con mis manos, mis ojos, y oídos ávidos, con mi ardiente e hirviente cerebro encontraré el camino; si no lo hay, si no hay país sin angustia para mi, todo yo, dentro de mis pensamientos, para mis hermanos, me haré un mundo!"
Pan juego
¡Me haré un mundo! Si no hay camino, si no hay país sin angustias. Este párrafo anticipa sus viajes pero más aún hacerse un mundo, que aquí tenemos, estamos en su mundo; no dijo - ¡Haré un mundo! Sino - ¡Me haré un mundo!, un mundo que aspira a un universo, a un universal que nadie habla, que nadie juega, que nadie habita. Pero esa vocación de demiurgo, de genio creador, tendía a hacer un universal, -para decirlo en términos lacanianos- un Otro con mayúscula, un universo simbólico siempre por realizarse, pero todavía no..., aún no....
Esto mismo lo lanza a una continua invención. Borges dice del panjuego que eran tan variables sus reglas que nunca se llegó a jugarlo.
James Joyce decía "La sociedad es la encarnación de leyes universales e inmutables que implican y envuelven los caprichos de los hombres, sus costumbres particulares y diversas circunstancias de vida".
Jacques Aubert catedrático francés, comenta que en la obra de Joyce hay dos significantes claves, parálisis y drama, ubica la parálisis en lo universal, en la ciudad y el drama es el intento de devolver vida y sentido a lo universal en tanto muerto.
Para Xul, podemos decir, no hay un universal en parálisis o muerto, se trata más bien de un no-hay-universal, o de un universal a inventar : "¡Me haré un mundo!".
Borges decía que Xul Solar comprendía o mejor dicho sentía, que lo que llamamos realidad, es lo que queda de antiguas imaginaciones. "Aceptamos la estructura de gobierno, es verdad que esa estructura ha sido fijada alguna vez; afectamos el idioma, es verdad que ese idioma ha sido fijado y tiene sus raíces en otros, y tendemos a creer que ese mundo complejo y en gran parte ajeno en que vivimos, es la realidad; pero Xul sabía que la realidad puede modificarse continuamente, y creía que su misión consistía en esa revolución continua."
Una realidad siempre por hacerse, siempre por fijarse. Me haré un mundo, se puede decir que lo hizo, aunque todavía no.
Me haré un mundo es el intento de fijar un universal, su modo es la invención continua:Todavía no. Sin embargo su obra, sus pinturas, fijan algo. Xul Solar decía de él mismo, que no era un pintor fantástico sino realista. Pintaba lo que veía, lo que veía en sus visiones.
Aldo Pellegrini dice que la pintura de Xul Solar siempre fue recibida con críticas elogiosas pero que no llegó a interesar hondamente a sus contemporáneos. Estaba demasiado fuera de cualquier línea de clasificación. Podemos decir que Xul Solar, era un inclasificable. La formulación de Borges sobre Xul como uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época, indica que el mundo de Xul es su singularidad. Freud dice que el Yo es el depositario de identificaciones. Sabemos que las identificaciones cubren la falta de ser del sujeto.
En Xul, me haré un mundo y también un nombre, sitúa su identidad, en su singularidad, en un punto excéntrico, fuera del sentido común. Su continua invención, es su ontología, su dispositivo creador.
Los que participamos del sentido común ocasionalmente inventamos algo, a veces sí, a veces no. Borges decía: "cuando creo haber inventado algo, me doy cuenta de que Xul está inventándolo a través de mí, o quizás a pesar de mí."
Los que participamos del sentido común, quizás podemos aprender de Xul Solar, que aunque nos creemos determinados por nuestros ancestros, tenemos un destino, intentamos parecernos o ser distintos a los demás. Cada uno de nosotros, sin saberlo y sin creerlo es una invención, una radical singularidad.
Piano multicolor
También podemos agregar, que los que habitamos el sentido común, creemos que nos entendemos, que el lenguaje es comunicación, pero vivimos en el malentendido.
Es verdad que la lengua es un asunto común, pero la relación con el lenguaje es singular para cada uno.
La experiencia analítica demuestra que podemos saber el peso y la resonancia que pueden tener las palabras para un sujeto. El sentido común, las identificaciones, creernos hermanos, son modos de velar el malentendido estructural. La panlengua y el neocriollo, son diversos intentos de corregir la falla del lenguaje. Pues lo traumático es la relación a la lengua. La panlengua es una lengua lógica donde cada palabra lleva en sí la definición de lo que nombra.
Nuevos términos, neologismos y ruptura del sentido. Sin embargo, Xul Solar no tiene una obra literaria sino pictórica. Es allí donde puede fijar lo traumático, pues cada uno de sus cuadros tiene un nombre y un nombre singular ( Por ejemplo: Dos anjos, ofrenda cuori, min main ya, hia tu pre ver). Su obra en algún aspecto es un mundo. Pero es evidente que la pintura no alcanzaba, el "me haré un mundo" eran las lenguas, los juegos, el piano, la arquitectura, el teatro, la escritura: un mundo, su mundo.
* Texto presentado en el Homenaje realizado en el Museo Xul Solar, de Buenos Aires el 17 de Septiembre de 2003 - http://www.xulsolar.org.ar/
1- 1° de agosto de 1951
Los instantes del arte
En el año 1970, tuve la oportunidad de visitar en el Museo Nacional de Bellas Artes la exposición -50 años de Bauhaus-, pude encontrarme allí, siendo todavía estudiante secundario con lo que para mí era una sorprendente novedad: el diseño. La Bauhaus, fue la escuela de diseño, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania) y cerrada por las autoridades nazis en el año 1933. Para mí fue encontrar algo muy novedoso en el terreno estético. También puedo recordar haber visitado en los ’60 el Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella, que fue un acontecimiento cultural, fundamental para el arte argentino. Puedo señalar estos dos eventos como una importante influencia, el encuentro en mi adolescencia con manifestaciones artísticas que hoy puedo darles el valor que tienen.
| Sé que la foto capta e inscribe un instante, lo aprendí de mi padre y de Henri Cartier-Bresson, un instante de ver contingente que lleva a un tiempo de comprender, y a un momento de concluir. La foto capta el instante de la contingencia que produce un efecto poético, algo muestra y algo dice, una dimensión de sentido. | ||
Puedo citar muchos más encuentros, pero solo voy a ubicar algunos cruciales. Tuve la oportunidad también de escuchar personalmente en aquellos años muchas conferencias de Jorge Luis Borges, en diversos lugares, hablar de Macedonio Fernández, El Quijote, Joyce, la poesía, la Kábala, el Golem, etc. Despues de muchos años llegó a mis manos una grabación de Borges, una conferencia sobre su amigo ya fallecido, Xul Solar, había escuchado hablar del pintor, pero solo Borges despertó mi interés por el genial inventor que fue Xul Solar. Realcé una investigación que me permitió publicar en Página 12 y en Virtualia un trabajo titulado "El genio de Xul Solar", donde intenté dar cuenta de la apuesta singular del artista de su frase: " Si no hay un país sin angustias para mí, me haré un mundo". Y así fue como después de su viaje por Europa, dedico su tiempo a crear lenguas, la panlengua y el neocriollo, escrituras musicales, el panajedrez, proyectos arquitectónicos, obras de teatro, y una cuantiosa obra plástica que fue valorada después de su muerte.
La invención de Xul Solar enseña al psicoanálisis un modo de anudamiento que intenta crear un Otro, pero como una tarea siempre inconclusa, marcada por un todavía no.
Pude participar en una mesa de homenaje en el Museo Xul Solar con la arq. Patricia Artundo, quien luego fue curadora de la muestra del pintor en el Malba y Osvaldo Svanacini, quien se considera discípulo del artista, miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes y fue director del Museo de Arte Oriental, en el año 2004.
Siendo director de Virtualia realizamos con Diana Chorne, una muestra en el Museo Palais de Glace de Buenos Aires titulada, "El arte de Virtualia"con la participación de los artistas: José Antonio Berni, Lorena Cabrera, Ana Casanova, Diana Chorne, Juan Doffo, Julieta Espósito, León Ferrari, Pablo Garber, Julia Goldenberg, Dominique Gromez, Andrés Labaké, Martin Larralde, Adolfo Nigro, Luis Felipe Nóe, Thereza Salazar y María Graciela Trione. La idea fue pasar de espacio virtual de la revista, donde desde el primer número con Alejandra Glaze incluimos obras de artistas, al espacio real de un museo y además realizar una mesa redonda "Virtualia y los Nombres del Padre" en el contexto del Encuentro Americano del Campo Freudiano, con la presencia de Alicia Arenas – NEL-Miami, Romildo Do Rego Barros EBP- Rio do Janeiro y Mónica Torres EOL-Buenos Aires, que coordine con María Inés Negri.
También puedo agregar que gracias a Diana Chorne, excelente psicoanalista y destacada artista, en un trabajo común, he podido conocer a León Ferrari, Yuyo Noé, Adolfo Nigro, Gyula Kosice, Rogelio Polesello, Josefina Robirosa, Clorindo Testa, Dalila Puzzovio y Enrique Oteyza (Director del Instituto Di Tella). Para mí, fue un encuentro con el arte mayúsculo, el poder conversar con estos maestros, algunos de los cuales participaron de Virtualia digital y de su muestra.
La conversación con cada uno fue efectivamente un encuentro con aquello que los marcó y con su rasgo, el trazo que marca toda sus obras y también poder entender qué fue la década de ’60 para el arte.
En lo personal debo decir que estos encuentros me han llevado a interesarme por el arte, seguro que hay muchos más. Solo quería mencionar algunos. Como es sabido, para quienes me conocen, me vengo dedicando a la práctica analítica y la enseñanza del psicoanálisis durante décadas, dejando constancia que si bien el arte y la poesía dejaron sus marcas en mí, no puedo dejar de señalar la política.
También cabe mencionar haber conocido a Josefina Ayerza, crítica de arte, a Pablo Birger, coleccionista, a Isabel Laborde, pintora, a Thereza Salazar, pintora paulista, a Ana Casanova, pintora, a Lorena Cabrera, artista plástica, a Claudio Curutchet, pintor, entre otros, me han dejado una inquietud y una marca imborrable.
Tanto como conocer el Museo Picasso de París con mi hija Julia, donde descubrí que un manubrio oxidado de bicicleta puede ser la cornamenta de un toro, tanto como el Museo Dalí de Figueres que me permitió acabar con el prejuicio que tenía del artista catalán, tanto como el Palazzo Grassi conocer algunas de las mejores obras del arte contemporáneo.
La lista puede seguir, pero prefiero detenerme en mi respuesta, llevó como un nombre del padre, la fotografía, que despertó seriamente antes en mi hija Julia que en mí, pero desde hace algunos años además de ser invitado a hablar sobre arte y psicoanálisis se dio la oportunidad, gracias al entusiasmo y gestión de Claudio Curutchet he tenido oportunidad de mostrar algunas obras. Sé que la foto capta e inscribe un instante, lo aprendí de mi padre y de Henri Cartier-Bresson, un instante de ver contingente que lleva a un tiempo de comprender, y a un momento de concluir. La foto capta el instante de la contingencia que produce un efecto poético, algo muestra y algo dice, una dimensión de sentido.
Sorprende, asombra, intriga, deslumbra, capta, atrapa y nos lleva a un ¡Mirá! como demanda pulsional.
También celebro haber recuperado la foto que en estos tiempos de pantalla global, conserva el silencio y el misterio del instante.
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